Todos los artefactos que intervienen en unos fuegos artificiales tienen dos partes fundamentales -aparte del palo o soporte-. Una de ellas es la cabeza propulsora, que dependiendo de la cantidad de pólvora, hace subir más o menos el cohete. El otro componente es una esfera (de entre 50 y 350 mm) que alberga en su interior diferentes bolas que, según su composición, producirán un color u otro al estallar. Estas bolas explotan gracias a que en el corazón de la esfera que las contiene hay una bolsita con pólvora conectada a la mecha. Las figuras que se forman dependen de la colocación milimétrica de las bolas de color dento de dicha esfera. La mayoría son figuras ya montadas en China.